miércoles, 24 de noviembre de 2010

Crónica

La familia de la calle


Los mercenarios , con este nombre que parece de pelicula de acción se conoce la pandilla conformada por chicos entre 15 y 18 años que se reunen en el barrio la Merced en Cali. Un barrio de estrato cinco donde se creeria no existe violencia ni maldad.

Es extraño ver diariamente cómo estos adolescentes desaprovechan un parque amplio, con juegos infantiles y canchas de futbol y baloncesto para reunirse a "hacer nada y dar mal ejemplo a los niños que van a jugar", como lo dicen algunos habitantes de barrios; pero a hacer lo que más les gusta "vagar y compartir con su familia", según los pandilleros.

A las 2:00pm empiezan a llegar al parque despues de abandonar los útiles escolares y el uniforme estudiantil que los hacía ver como niños juiciosos en sus hogares. Ahora hacen su aparición como hombres pandilleros que solo buscan despertar el miedo.

Llegan vestidos con gorras ostentosas, camisas de tallas grandes que les cubren sus rodillas, jeans anchos que caen desde más abajo de sus caderas y tenis amplios, de la mejor marca que se encuentra en el mercado.

Con este nuevo aspecto fisico llegan a su lugar de encuentro donde los esperan "moneda" y "monedita", unos hermanos de 23 años quienes son los lideres de esta banda y por consiguiente están en constante búsqueda de jóvenes arriesgados o, como dicen ellos, "ready pa´lo que sea".

Mientras se reúnen todos los miembros de está banda, el unico pasatiempo que tienen es sentarse en las canchas del parque a drogarsé, hacer ejercicio en el pasamanos de los niños y hablar sobre la pelea que hubo el fin de semana pasado y la que vendrá en el próximo.

Cuando llega el viernes y el sábado es hora de demostrar la lealtad que se tiene a la pandilla y es cuando se empiezan a escuchar frases como "con quién tenemos que bailar", "nos a tirar los plones", "quién nos la debe para irsela a cobrar" y "nos vamos de caceria", haciendo alusión a las peleas que irán a buscar, a la rumba que van a asistir y a el vicio que van a consumir.

Popper cambió

"Los mercenarios no dejan morir a nadie" explica Alejandro Cano, alias "popper" quien hacía parte de esta banda hace dos años, pero que hoy en día es un joven sano que no quiere volver al rumbo de vida que llevaba.

Santiago Cano integraba la pandilla conformada por unos 40 o 50 jóvenes y explica que para ellos el apoyo que le brindaban sus "socios" era indispensable.

Este pensamiento cambió cuando la tarde del 4 de agosto de 2008 estando en el parque a las 4:30pm vio junto a sus compañeros como se acercabán camiones de la policia o "marranas" como lo hacen llamar ellos, al lugar donde se encontraban reunidos.

Cuando llegaron los policias ordenarón hacer dos filas, una donde ubicaran jóvenes que sobrepasaran los 18 años y en la otro donde se formaran los menores.

"Popper" con tan solo 17 años logró incorporarse en la fila donde estaban los mayores, buscando escapar cautelosamente del castigo que tendrían los más pequeños: ser llevados a prestar servicio militar en el ejército, o ser recogidos por sus padres en la estación.

Mientras se hacia pasar por mayor de edad, la única frase que pasaba por la mente de este joven era, "Diosito sálvame de ésta, prometo que si lo haces cambiaré".

Despues de lograr que los policias creyeran su falsa edad, Santiago salió corriendo en un descuido de estos y conguio escapar de esta redada militar. Al llegar a su hogar prometio cumplir su promesa, la cual para él fue la que lo salvó del destino que tenia su vida y la que lo hizo pensar que sus "socios" en ese momento no lo habian ayudado ni habian sido tan incondicionales como él creía.

Aunque este hecho hizo reflexionar a muchos sobre sus rutinas, otros integrantes de "los mercenarios" siguen siendo parte de esta pandilla en la cual lo único que se hace es vagar, robar, pelear, rumbear y consumir drogas.

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